Los diálogos empiezan por un guion, pero ojo, un guion largo (—), no el que encontramos en el teclado; en Word se escribe con la combinación CTRL + ALT + GUION DEL TECLADO NUMÉRICO, sin espacio con la palabra que sigue, y sin comillas ni nada.
—Señor Martínez, habla la policía. Lo sentimos mucho, pero… su casa ha sido destruida por un incendio. No ha habido heridos, pero no se ha podido salvar nada.
Si no toda la frase es un diálogo, sino que tiene un inciso, una explicación, aclaración, etc., la regla es la siguiente:
—Eso no puede ser —murmuró—. No estuve en casa ayer. Estaba en Madrid cerrando un importante trato y… No recuerdo…
Es decir, se empieza con el guion, se encierra entre nuevos guiones la parte que no forma parte del diálogo, y después se continúa con el diálogo.
Por último, cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de lengua («decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar…»), este va en minúscula:
—Marisa, por favor, haznos caso y déjalo ya. No me apellido Gracia, pero veo tu futuro muy negro —decía Esperanza.